domingo 8 de marzo de 2009

Horas crepusculares


Después de ocho décadas, Shaylee regresó a aquel bosque en el que su madre la había encontrado llorando, un día de primavera.

Se aproximó al viejo arce, junto al lago, y lo rodeó con sus brazos impregnándose de esencia de vida; encauzando después sus pasos sobre la alfombra de hojas ocres y rojizas hasta alcanzar el borde del estanque. Al asomarse a sus aguas vio el reflejo de los surcos de su rostro y los cabellos plateados junto a las ramas desnudas de los árboles. Era incuestionable que el bosque y ella vivían sus horas crepusculares; una escena repetida en incontables otoños.

Dejó caer su túnica y se dirigió al centro del lago. Cuando el agua la cubría por encima de la cintura, cerró los ojos y aspiró profundamente el húmedo aroma otoñal. Había vagado por el mundo siendo antorcha y por su mente desfilaron cada una de las personas a las que transmitió su luz. Una honda satisfacción la invadió.

En seguida abrió los ojos al tiempo que elevaba sus brazos al cielo invocando a los seres elementales que moran en el bosque, en aquel idioma invernado durante ochenta años. Aparecieron de la nada y al unísono formaron un círculo, rodeándola. Cánticos y plegarias eran piezas claves en aquel ritual milenario. Shaylee comenzó a resplandecer. Cuando la luminiscencia desdibujó su silueta se sumergió en las aguas sagradas del lago, iluminándolo hasta que la luz se ahogó. Una de sus hermanas hada hizo emerger un bebé que cuidaría hasta la siguiente primavera.

Un enérgico llanto sobresaltó a una pareja que transitaba por aquel paraje. Los sollozos les guió hasta una niña. La mujer la tomó contra su pecho y henchida de felicidad tuvo la certeza de que su esterilidad había sido bendecida.


12 comentarios:

JUAN dijo...

Preciosa entrada, Margarita.
Ya echaba en falta tu presencia. Espero estés bien y también los tuyos.
Maravillosa imagen ésa de la niña emergiendo del lago.
Gracias por alegrarme este comienzo de día con la lectura de tu bonito cuento.
Un beso.

Conchi dijo...

Qué bonito relato, Margarita. Me alegro que sigas escribiendo, es un placer leerte.
La imagen que pusiste también es preciosa.
Te mando un fuerte abrazo, esperando que sigas bien.
Conchi

Felipe Sérvulo dijo...

Buen relato Margarita.
Un abrazo.

Turkesa dijo...

Hola,Margarita: esta Oración crepuscular perfuma el alma y sostiene en alto la mirada del corazón.

Invita a perdonar, a soñar; habilita el Amor.

En este sentido, qué mejor que las hadas para este delicioso discurrir del alma sobre los espíritus de la tierra, del agua y del aire, cuya dedicación a mantener la armonía entre el cielo y la tierra, me trajo de inmediato algunas cuestiones o axiomas propias de la física cuática: "Como es arriba, es abajo."

Imposible mejor elección para tal paseo interior que las horas crepusculares; cuando la naturaleza es danza y música en cámara lenta y suave esfumina envolvente de rosas cada vez más asombradas en el juego de sombras, olores y colores: movimientos sutiles de plumajes y flores y atareado silencio de tonos violetas que acarrea el agua en la piedra.

Me ha inspirado. Es hermoso y profundo. Tanto por el sentido que trasmite, indoloramente redentor, como por su asombrosa vibra transmutadora hacia energías positivas.

Un abrazo grande.

Cristina Puig dijo...

Hola Margarita,

Una visión preciosa, como un instante mágico suspendido en el tiempo. Muy bonito.
Enhorabuena por el blog, me ha gustado mucho, te íré leyendo.

Un abrazo,
Cris

Margarita dijo...

Uff, Juan, disculpa la tardanza en contestarte. No tenía idea que hubiera pasado tanto… ah, pues te agradezco que me añoraras.

Bueno, ahí vamos tirando, los dos siguen estables, que no es poco, amigo.

¿Te gustó? Qué bueno, siempre pienso que este tipo de relatos son algo infantiles que no calaran entre los adultos, pero debemos conservar algo de niños dentro. Eso es bueno.

Pues misión cumplida, si te entretuvo y te alegró, no se puede pedir más. Bueno, tener menos fallos, jaja. Todo se andará, supongo.

Un fuerte abrazo y un beso, amigo. Un gusto verte por aquí.

Margarita

Margarita dijo...

Conchi, te digo igual que a Juan. Prometo enmendarme y contestaros antes. Ah, gracias por esas cariñosas palabras. Me alegro que te gusten mis cuentos, eso siempre anima a seguir, aun cuando el cielo se cubra de oscuros nubarrones. Gracias, Conchi. Ah, esa foto me enamoró a primera vista, enseguida decidí que la subía a este cuento.

Gracias por preguntar, sí, de momento la salud de mis padres está estable, no es poco.

Siempre es un gusto recibirte.

Un beso,

Margarita

Margarita dijo...

Felipe, pues me alegro de que así te parezca. Siempre pienso que quizá sean algo infantiles, así que te agradezco el comentario.

Un beso,

Margarita

Margarita dijo...

Turke, amiga, ¡por Dios! Eres poesía andante. Preciosa frase, ¡gracias!

“esta Oración crepuscular perfuma el alma y sostiene en alto la mirada del corazón”.

Bueno, las que le siguen no le van a la zaga. Son para atesorarlas. Me encantaron y emocionaron. Tienes esa facilidad de conmover, aun cuando estás escribiendo un comentario. La poesía no te abandona, amiga.

"Como es arriba, es abajo." Eso dicen. Es un tema que me gusta y una no puede hacer otra cosa que quedarse pensando, con algunas de las vivencias que nos regala la vida.

Bueno, el crepúsculo es un espacio de tiempo mágico, ¿no te parece? Guaaauuuu!!!! ¡¡¡Por favor, esto lo tienes que incluir en un cuento!!! Yo, por mi parte, desde ya lo enmarco. ¡GRACIAS! Qué sensibilidad la tuya, es para aplaudirte.

“cuando la naturaleza es danza y música en cámara lenta y suave esfumina envolvente de rosas cada vez más asombradas en el juego de sombras, olores y colores: movimientos sutiles de plumajes y flores y atareado silencio de tonos violetas que acarrea el agua en la piedra”.

Ya veo que te ha inspirado. Y has dejado un comentario hermoso, de una altura… Debes hacer algo con esas frases, no pueden quedar así, desangeladas, tienes que darles la categoría que merecen.

No puedo pasar por alto agradecerte el tirón (tirones, jeje) de orejas que me hiciste para que volviera a escribir algo, cuando pensé que ya se habían olvidado de mí las musas. Y salió este. Por eso te lo dediqué y es un poco tuyo, amiga.

Un besazo,

Margarita

Margarita dijo...

Ah, qué bonito eso que me dices del instante mágico. Me alegro que te lo parezca.

Gracias, me alegro que te guste el blog, es un poco nuestro reflejo, nuestra niña mimada, ¿no?

Pues siempre serás bienvenida. Yo estuve echando un ojo al tuyo. En cuanto tenga un rato me escapo para poder comentarte esos relatos fantásticos.

Un beso,

Margarita

Max dijo...

“Había vagado por el mundo siendo antorcha”
Cuanto se puede definir con tan sólo una frase, me gusta lo que escribes y como lo haces.
Estás en favoritos pues no veo el bloque de seguidores para incluirme.

Margarita dijo...

Hola Max, me alegro que te guste como escribo. Se agradecen tus palabras porque saber qué piensa quien lo leyó es un estímulo para seguir haciéndolo.

Ah, es cierto, no he puesto el bloque de seguidores, por falta de tiempo y porque todavía no he mirado como va.

Me pasaré por tu blog y sé siempre bienvenido.

Saludos,

Margarita