domingo, 28 de junio de 2009

La última hada


A Mónica ("Turkesa"), por su amistad

Ya no sentía la magia en su interior por más que la buscaba. No la hallaba entre la luz que se filtraba a través de las ramas de los árboles; ni al escuchar el trinar de los pájaros; ni al sumergirse en las cristalinas aguas del lago. Ya no gustaba adornar sus cabellos con una flor de malvavisco; ni lucir pulseras trenzadas con lavandas, desde que la ciudad había rodeado el bosque, estaba triste y cansada.

Al principio no se apercibió de ello, pero, poco a poco, vio decrecer el bosque a la misma velocidad que los hombres construían edificaciones de frío hormigón, con las que hacían avanzar de forma inexorable a la ciudad.

Ahora, los hombres estaban frente a ella, sorprendidos de encontrar una joven en aquel lugar. Sola, sentada sobre la hierba mientras con una mano mecía las aguas del lago, desdibujando su reflejo en ellas.

—Muchacha, ¿qué haces en este bosque? Debemos talar los árboles —dijo, dirigiéndose a ella, el más mayor.
—Vivo aquí. Y no soy Muchacha… Soy un hada.

Los forasteros cruzaron miradas perplejas. La chica lo notó, y señalando un montoncito de hojas, acomodadas bajo un sauce, les reveló:

—Anoche perdí mis alas.

Pero aquella improvisada y rudimentaria cama estaba vacía. Uno de los leñadores, gesticulando, dio a entender que la muchacha habría perdido la razón. Otro asintió añadiendo que ese debía ser el motivo por el que apenas iba vestida con un vaporoso camisón de seda. Dedujeron que la joven se habría escapado de casa y que por su estado de confusión no lo recordaba.

La trasladaron a la ciudad, con el fin de que las autoridades se hicieran cargo del caso. La chica observaba con curiosidad y apenada los lujosos edificios que tapaban el sol y los vehículos que llenaban el aire de humo negro mientras se escuchaba un ruido infernal. Le costaba respirar, y rumió lo que tantas veces había pensado desde la distancia, que el hombre era el ser más dañino que poblaba la tierra; aunque le constaba que no todos eran así. Recordó a Salvador, un muchacho indígena que amaba la naturaleza tanto como ella y que solía visitarla. Estaba llamado a ser el chaman de su pueblo, como lo era su padre y el padre de este y así, hasta perderse en los confines del tiempo. Extrañaba su compañía, sus risas, sus charlas. Pero un día dejó de visitar el bosque y dedujo que la ciudad se lo había tragado. Ahora ella estaba sola, minúscula, indefensa.

Frente a las preguntas de los policías, repetía incansable que era un hada del bosque. Después de algunas burlas, su cólera actuó como resorte, y les gritó: «¡Soy la última hada!». Se hizo silencio y ella continuó: «¡¿No conocéis la profecía?! ¡Ignorantes! Cuando la última hada haya dejado la tierra, y el último río contenga sus aguas emponzoñadas; cuando el último árbol haya caído y el hombre exterminado al último animal, no podrá comerse el oro ni el dinero; el hombre se comerá al hombre».

Las carcajadas se le clavaron en el alma como cuchillos humillantes.

Un nuevo traslado la llevó hasta un enorme y antiguo edificio al que se accedía a través de un hermoso jardín. En el letrero de la entrada, estaba escrito: «Salud mental: un reto diario». En seguida se acercaron algunos de los moradores de aquel lugar, rodeándola. Unos, le tocaban su rostro y cabellos, otros, le pedían un cigarrillo o dinero para un café, pero, a ella, lejos de asustarla, le despertaba una infinita ternura. Percibía una terrible soledad en aquellas almas, tanto o más que la que ella misma sentía.

Varios días después del ingreso, e infructuosos intentos de encontrar a sus familiares, o algún dato que condujera a su vida anterior, la acabaron por bautizar como Ada.

Ada se adaptó a la tediosa rutina de aquel lugar. Las sesiones de charla con su médico, los remedios que le prescribía, las actividades con sus compañeros, nada le hacía sentir el mínimo rayo de calor en su interior. El frío y la negrura se enseñoreaban en su alma, con la que apenas lograba abrigar un sentimiento. Tan sólo su enfermera, Marcela, que la cuidaba con esmero, gustaba peinar su larga melena y contarle gracias con su proverbial simpatía, lograba arrancarle una sonrisa y, al instante, le decía: «Lo ves Ada. Lo que te sucede es que el árbol envenenado no te deja ver el bosque». Al recordar estas palabras, levantó la cabeza y a lo lejos lo vio: «¡Salvador!».

Salvador se había convertido en un apuesto joven y por primera vez su corazón se estremeció, con una agitación desconocida hasta aquel momento, que la aturdió llevándole a inflamar sus mejillas cuando éste, al reconocerla, se acercó. Dos horas conversando hicieron que se pusieran al día. Salvador y su familia se habían trasladado a la ciudad, donde estudió para convertirse en enfermero. Era otra forma, más actual, de sanar a sus semejantes, pero extrañaba las costumbres ancestrales de su pueblo, el contacto con la naturaleza y… a ella. Ada clavó su mirada en el suelo, sin saber el porqué.

A partir de aquel día en los jardines se podían ver a los dos jóvenes dar largos paseos, hablar animadamente y tomarse de las manos. Así fue como Salvador y Ada aprendieron que, tal vez, la mejor medicina es el amor, la que más a mano se tiene y la que menos empleamos, porque para ello se necesita tiempo y ese es un bien escaso. Pero Ada deseaba emplear la misma fórmula con sus compañeros.

Algunos días después, los médicos observaron curiosos en el salón como los internos, formando un círculo alrededor de Ada, se abrazaban. No le dieron mayor importancia. No, hasta que varios días más tarde vieron perplejos a un paciente al que le angustiaba lavarse junto a otro que le horrorizaba la suciedad. Más incomprensible les resultó ver al residente que temía a los espacios abiertos convertido en inseparable de otro que le daba pavor estar encerrado, permanecían a ratos en el jardín, a ratos en el interior, pero siempre se tomaban de las manos cuando iban a atravesar la puerta que separaba ambos mundos.

Ada advirtió, que si bien el ser humano es dañino y se deja arrastrar por el temor y el conformismo que les lleva al desánimo y a la destrucción, desconoce la generosidad, la abnegación y la gran fuerza que alberga en su interior cuando todos miran en la misma dirección; no aprecia en toda su dimensión el poder que tiene de cambiar las cosas. En ese instante supo que ése sería su cometido. Ser guía en el camino, primero en aquel centro, luego peregrinando por las ciudades, haciéndoles entender que ellos formaban un todo indisoluble con la naturaleza.

Los días transcurrían y cada vez había un mayor número de enfermos que mejoraban. Los médicos no hallaban la explicación. Una noche un ruido alertó a uno de los cuidadores y entró en el salón. Los pacientes estaban acicalados con las sábanas enrolladas sobre sus cuerpos a modo de vestidos; sus cabezas adornadas con guirnaldas hechas con flores, y bailaban mientras hacían los coros a una canción que entonaba Ada en un extraño idioma. Al verse descubiertos se quedaron petrificados, y cuando el sanitario dio la voz de alarma pidiendo ayuda a sus compañeros, la reunión se dispersó, echándose todos a correr en distintas direcciones mientras se oían risitas.

Al día siguiente condujeron a Ada ante los responsables del centro. Sentada en la silla, frente al Comité Médico, escuchaba con atención la reprimenda. Después fue sometida a un interrogatorio que acabó por irritarla y comenzó a frotar su espalda contra el asiento, nerviosa. Uno de los doctores se levantó para examinar qué le pasaba y alzó su blusa, quedándose pasmado al observar dos incipientes y extraños bultos en su espalda. Ante el estupor los demás acudieron a ver lo que su colega había señalado. Decidieron aislarla hasta comprobar el origen de tan extraña enfermedad y que ésta no se manifestara mediante pústulas contagiosas.

Pocos días después, Marcela logró comunicar los planes de los doctores a Salvador. Someterían a Ada a peligrosas pruebas médicas, pues era un caso único, que deseaban estudiar a fondo. Descartada la enfermedad infecciosa, temían que se tratara de una rara variedad de tumores, y habían decidido extirparlos para someterlos a rigurosos análisis.

Esta información actuó de espoleta. Marcela y Salvador supieron que había llegado el momento de tejer un minucioso plan para que el joven pudiera huir lejos junto a Ada y comenzar la vida que ambos habían soñado.

Aquella noche se organizó la fiesta más sonada que se haya celebrado en aquel lugar. En un rincón, sentados en el suelo, permanecían maniatados los médicos y enfermeros de guardia. Los pacientes, vestidos con las batas de aquellos, discutían el tratamiento más conveniente que debía seguir cada uno de los capturados, con las cajas de medicamentos en las manos. Pudiera ser que fuera culpa de la ingesta de alguna de las píldoras que se vio obligado a tomar aquel doctor, pero lo cierto es que todavía hoy asegura a quien quiera escucharlo, que la última vez que se vio a Ada, fue cruzando el salón corriendo en camisón y descalza, guiada de la mano de Salvador, y dejando tras de sí un halo de un extraño polvo plateado.

33 comentarios:

  1. ¡Marisol! Me dejas patas arriba, ay, es una emoción grande, ¡amiga querida! Y este cuento, que es ... una invitación a sacar la mejor parte de cada quien..
    ¡Gracias! ¡Gracias! ¡Gracias!

    Vuelvo luego, ¿eh? Que ahora me tengo que ir

    Ha sido una sorpresa hermosa.

    Un besazo.

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  2. Mónica, amiga, me alegro que te hayas llevado una agradable sorpresa :).

    Y no me des tantas gracias, che, tú lo mereces.

    Regresa cuando quieras, ya sabes que las puertas de mi casa están siempre abiertas. Además, tengo curiosidad por saber cual es tu sensación sobre el cuento ;).

    Te envío un beso grande,

    Margarita

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  3. Margarita, tu cuento reúne todos los ingredientes de los auténticos cuentos de antes: fantasía, miedo, solidaridad, y bonito final.
    Y lleva una advertencia muy seria: la deforestación, que producirán cambios terribles e insospechados que acabarán con la vida del planeta.
    En tu cuent parece lamentar que las edificaciones se hagan en hormigón, pero yo sufro cuando veo en las películas americanas que todas las casas, esos bonitos chalets con jardín, están construidas completamente con madera. Cuando sufren un huracán se ven las casas enteras volando o volcadas, y las tablas alrededor. Imagínate si los seis mil millones de habitantes de la Tierra construyésemos todos nuestros hogares en madera cuántos árboles quedarían. Y además, tiene chimeneas, es decir, necesitan leña; usamos papel… Creo que ya no tiene solución el problema.
    Tu cuento es muy bueno, me ha gustado mucho. Tiene algún error tipográfico
    Un beso grande

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  4. Juan, es que soy muy clásica, jaja. En serio, me gustan mucho los cuentos de siempre, así que me alegro de que así te lo parezca, amigo.

    Ah, sí, es un cuento que reivindica lo ecológico. A veces da miedo ver a la velocidad que nos estamos cargando el planeta, y después qué…La verdad es que no sé si seremos capaces de parar a tiempo, cuando hay tantos intereses económicos por medio. Por eso no digo que las casas tendrían que ser de madera, imagina, como bien dices, nos quedaríamos sin un árbol. Pero el cemento no me gusta nada, no. Los edificios de ladrillo vista están mucho mejor. Lo digo porque por aquí en Barcelona, durante la época que todo el mundo emigraba, cuando vinieron mis padres desde Cádiz, se hicieron muchas construcciones indiscriminadas, las ciudades dormitorio, las bautizaron. Edificios precarios, hechos a la carrera, porque había que albergar a los que venían a buscarse la vida, todos muy juntos, con fachadas de cemento gris, da una tristeza…Aunque las que prefiero son las de piedra, como esas que a veces has visto en mi blog de fotos; rústica que es una :).

    Ay, los errores, siempre se me escapan. Además si no lo dejo dormir un poco, peor, no soy capaz de verlos. Leo y no me doy cuenta.

    Gracias por leerlo y tus palabras, siempre sirven de aliento. Y me alegro de que lo hayas disfrutado.

    Besos!

    Margarita

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  5. Hola Margarita,

    Me ha gustado mucho el cuento y quiero aprovechar porque a través del blog de Juan he visto que has ganado un premio por una extraordinaria fotografía (y, todo hay que decirlo vaya dedicatoria!!!, me gustaría felicitarte por ello, la foto es preciosa.
    Un abrazo muy grande,
    Cris

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  6. Hola, Marisol: este cuento, delicioso, es casi una alegoría acerca del poder de la Ética y la Empatía cuando son practicadas con con nada más que buena voluntad.

    "La última hada", es una historia hermosa, tanto para dormir a un niño colocando estrellas en sus ojos como para despertar a los hombres y mujeres de buena voluntad acerca de los recursos naturales y el tratamiento indiscriminado. Y es también una singular historia de amor, de afinidades y de nobleza. Muy bien tratados todos estos componentes, de tal modo que resulta entrañable, alada, como los cuentos de la niñez, pero no facilista. Se permite la ternura y el arrojo ante lo nuevo, la persistencia y la elasticidad, todas virtudes de Ada, que invitan a soñar que un mundo mejor es posible.

    A medida que leía, me resultó inevitable pensar en cada tallo, cada hoja, cada bosque, cada animal, acabados sin necesidad, en un rumbo de acciones desprolijas y motorizadas por la ambición y la codicia.

    Las imágenes que sugieres se imponen con facilidad, transportando al lector a ese lugar impreciso, entre los cuentos y la realidad, en los que mientras lee, se va metiendo en la historia y viendo nítidamente los sucesos que se narran.

    Si bien el cuento se destaca por un delicado equilibrio y la belleza de la prosa, la escena final; esa fiesta de los enfermos es un acierto que lo eleva hacia reflexiones profundas acerca de la finalidad de la vida misma, y de qué nos acordaremos, cuando el momento final se nos presente.

    Personalmente, me trajo a la memoria la película "Despertares", co Robert de Niro y Robin Wiliams, donde la magia se produce a partir de la entrega, la solidaridad y la dedicación. Desde la ética y la empatía, imprescindibles.

    Es un cuento de hadas, ya lo sé, pero tambiés es un cuento sobre los resultados de la Buena Voluntad, cuando las acciones son regidas por ella, y lo has logrado con imágenes de ensueño que, como pinceladas de claroscuros van marcando la senda de regreso a lal vida sencilla, en la ue flora y fauna también se abuenan, cuando son respetadas.

    Me ha encantado. Vuelvo a agracerte tan fina dedicatoria y te mando un abrazo enorme.

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  7. Margarita, por fin me he sentado a leer tu cuento con tranquilidad. No me gusta leer con prisas, así que prefiero dejarlo para cuando pueda ser.
    Coincido con los demás en que escribiste un bonito cuento lleno de fantasía, amor, y belleza. Tocaste temas importantes: el cuidado de la naturaleza, las grandes ciudades, la contaminación y los enfermos mentales, ese mundo tan desconocido para los que nos decimos "normales".
    Me ha gustado mucho el final. Te felicito, amiga. Gracias por compartir.
    Espero que estéis pasando un verano tranquilo y que estéis todos bien de salud.
    Te mando un fuerte abrazo
    Conchi

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  8. Os agradezco mucho los comentarios. Ahora se me cruzó un contratiempo en el camino y no puedo responderos como os merecéis. En cuanto pueda lo hago. Pero sí quería pasarme para daros las gracias por vuestros estimulantes comentarios, amigos.

    Un beso,

    Margarita

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  9. Hola, Margarita. Espero que es contratiempo ya haya pasado y que todo vaya bien. Esto forma parte de la vida, en un minuto todo se nos trastoca.
    He pasado a saludarte y a invitarte a un juego, si tienes tiempo y te apetece. A lo mejor nos viene bien jugar un poco...
    Te mando un fuerte abrazo y todo mi apoyo.
    Conchi

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  10. Eres tierna y sencilla, como tus palabras, como esos pensamientos que traduces en discurso con la facilidad con que el pájaro traduce en canto su libertad. Felicidades. Besitos

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  11. Hola, Margarita. Sólo pasé a saludarte y dejarte un abrazo. Espero que estés bien.
    Feliz fin de semana.
    Conchi

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  12. Cristina, disculpa la tardanza en responderte. Me alegro que te haya gustado este cuento. Gracias, sí, fue toda una sorpresa ganar ese premio. Cosa que me ha hecho mirar de otra forma los concursos y, la verdad, es una inyección de ánimo para seguir adelante. Bueno, esa dedicatoria de Juan ya tiene un lugar en mi blog. Es realmente hermosa, me quedé sin palabras.

    Gracias por tu visita, y te envío un beso,

    Margarita

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  13. Mónica, ya sabes, disculpa el tiempo que he tardado. Pero aquí estamos de nuevo contestando. Ah, me alegro que encuentres el cuento TODO eso. Tus comentarios son una delicia, tienes esa poesía y esa magia y ese acervo de adjetivos (jajaja) que me dejan lela y flotando y con ganas de seguir escribiendo. Y me satisface que te guste porque te lo dediqué, obvio, imagina si no hubiera sido así. Por cierto, algo pasa, que mis cuentos de hadas acaban siendo dedicados a ti. Quizá por asociación de ideas…

    ¡Guauuuu! Te das cuenta de que has hecho una sinopsis increíble. Recuérdame, que aparte de buscarme un apellido a la altura de Margot (y ya te estás tardando…), el día que tenga una novela escrita te encargues tú de hacerme la sinopsis. Caramba, es para aplaudirla, seguro no se resisten a leer. ¡Gracias!


    ¡"La última hada", es una historia hermosa, tanto para dormir a un niño colocando estrellas en sus ojos como para despertar a los hombres y mujeres de buena voluntad acerca de los recursos naturales y el tratamiento indiscriminado. Y es también una singular historia de amor, de afinidades y de nobleza. Muy bien tratados todos estos componentes, de tal modo que resulta entrañable, alada, como los cuentos de la niñez, pero no facilista. Se permite la ternura y el arrojo ante lo nuevo, la persistencia y la elasticidad, todas virtudes de Ada, que invitan a soñar que un mundo mejor es posible.”

    Ah, pues qué bueno que pensaste eso, esa era la intención al escribirla que el mensaje ecológico llegara, claro que es difícil en un mundo tan establecido como en el que vivimos y en el que todo está tan interrelacionado, y hay muchos intereses, etc, pero alguito se podrá hacer. Por lo menos frenar el ritmo que llevamos de contaminación y destrucción.
    Ah, sí, a mí también me trajo esa escena recuerdos de “Despertares” y hasta pensé en armarla de nuevo o eliminarla, o no sé… Pero era tozuda y quería quedarse allí y el resto de la historia, no cedían espacio, al fin y al cabo, ya sabes qué opino. No por repetido un nacimiento o un enamoramiento dejan de ser hermosos ni de interesarnos. Las cosas sencillas son de verdad lo que más se nos queda fijadas al alma, y las que más satisfacciones dan.

    Nada que agradecerme, querida amiga, porque siempre has estado brindándome tu apoyo. Y el trabajo que pienso seguir dándote, jaja.

    Te envío un besazo,

    Margarita

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  14. Hola Conchi, te agradezco que hayas pasado varias veces interesándote por mí. Muchas gracias. Tienes razón, hay momentos que todo se trastoca. Bueno, no sé cómo decir esto, pero hace un mes perdimos a mi madre. Ya sabes que estaba enferma, se agravó y no pudo superarlo; se ha llevado un mes con la de mi padre. Es bastante duro, por eso ha sido esta ausencia. Quiero pensar que ahora están bien y juntos; tiene que haber algo más que esta vida, siempre he pensado así.

    Bueno, amiga, te agradezco mucho el comentario y de que leas mis cuentos, que no son cortos casi ninguno, por eso también suelo subirlos con distancia para que de tiempo a leerlos. Estoy de acuerdo contigo, a mí también me gusta sentarme a leer tranquila.
    Me alegro que te gustase, bueno, sí, toco varios temas, y pensé que igual era complicarme un poco metiéndolos en un cuento de hadas. Pero pensé cómo vería y qué sentiría un ser (si existieran claro) que está tan apegado a la naturaleza con lo que vemos hoy día. Así que me alegro que os haya gustado. Es cierto, los enfermos mentales es un mundo desconocido, realmente desconocemos casi todo de la mente, eso dicen los expertos; es todo un misterio tanto nuestras capacidades como los mecanismos que hacen que fallen.

    Ah, veo que hay coincidencia. El final también es la parte que más disfruté escribiendo.

    Te envío un beso, y te reitero mi agradecimiento por estar ahí,

    Margarita

    Ah, estuve por tu blog y creo que ese juego al que te refieres son los mándalas que estáis subiendo este verano. Una maravilla. Cuántas cosas se nos pasarán inadvertidas a simple vista en la naturaleza. Ya me paso por allí.

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  15. Caramba, Ana, muchas gracias por tus amables palabras. La verdad es que me gustan las cosas sencillas, aunque tengo una buena amiga que dice que es porque yo soy complicada, al ser libra siempre buscando el equilibrio, jaja.

    Gracias por tus visitas y comentarios, siempre bienvenidos.

    Besos,

    Margarita

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  16. Hola, Margarita. Estaba preocupada por ti. Sabía que tu madre estaba enferma y pensé que podía haber ocurrido lo peor. Te mando mis condolencias. Un palo grande para ti y tu familia, haberse marchado los dos en tan poco tiempo. Lo mismo le ocurrió a mi marido con sus padres, se llevaron 26 días, así que te comprendo perfectamente.
    No sé qué más decirte, sólo que aquí me tienes.
    Te mando todo mi apoyo y cariño, además de un fuerte abrazo.
    Conchi

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  17. Muchas gracias, Conchi, por tu preocupación y apoyo. Una se siente reconfortada y, en este medio, Internet, del que tanto se habla, he tenido la suerte de dar con personas tan estupendas como tú. Es cierto, es un palo muy grande y si lo has vivido de cerca, en la familia de tu marido, sé que me entiendes. Solo nos queda tratar de encontrar la conformidad, y yo tengo la fe que ahora están bien en otro lugar, al que iremos en su momento todos. Y como siempre me decía mi madre, “Hechos son amores y no buenas razones” y tú has estado ahí preguntado. Gracias, amiga.

    Un beso,

    Margarita

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  18. Hola, Margarita. He pasado a sludarte y a dejarte un abrazo. Espero que poco a poco vayas retomando tu ritmo. El dolor tardará tiempo en suavizarse, lo sé, pero no desesperes.
    Ya sabes dónde estoy.
    Que tengas un buen fin de semana.
    Conchi

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  19. Hola, Margarita, es un placer leer todavía cuentos que hablen de hadas y de bosques. Son cuentos que inevitablemente lo transportan a uno a niñez. Gracias por ponerlo.
    He leído también en los comentarios que has sufrido una reciente desgracia en tu familia. Lo siento de verdad. Tengo demasiado recientes dos pérdidas similares y sé que no es fácil. Ánimo y muchas gracias de nuevo.

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  20. Hola, Conchi. Gracias por tus visitas y por tus palabras de aliento. Te lo agradezco mucho. En eso estoy, he retomado el blog de fotos, por ahora. También me he propuesto comenzar a escribir algo, creo que me despejará, mantenerse ocupado ayuda.

    Sí, ya sé que cuento con tu apoyo, eres un sol de persona, amiga.

    Muchas gracias y un fuerte abrazo,

    Margarita

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  21. Hola, José Antonio. Ah, me alegro que te haya gustado. Bueno, es que me resisto a dejar encerrada todo el rato a la niña que llevo dentro, es obstinada y de vez en cuando me hago la distraída y la dejo escaparse por algún resquicio del corazón, para contentarla. Creo que no debemos perder a ese niño que llevamos dentro.

    Sí, así es. Vaya, pues lamento mucho que también estés en este trance del que, desgraciadamente, no nos libramos nadie. Creo que en momentos así nos damos cuenta del ritmo que lleva el mundo y de que deberíamos valorar mucho las cosas nobles y sencillas, que son las que luego nos van a quedar gravadas en el alma, al final del camino. Muchas gracias por tu visita y tus palabras.

    Un abrazo,

    Margarita

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  22. Me dejas con la esperanza de que Ada siga viviendo en algún bosque. Gracias por esta maravillosa historia.

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  23. Hola, Kuban, bienvenido. Yo también creo que Ada estará en un bosque junto con Salvador. Es lo que tiene el mundo de la fantasía, que podemos elegir el final.

    Gracias a ti por la visita y tu comentario. Siempre es un gusto contar con las opiniones de quienes han leído tus cuentos.

    Un abrazo,

    Margarita

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  24. Gracias por tu visita y tu gentil comentario. Seguiremos en contacto. No hay que olvidar que en la blogosfera, también somos caminantes.

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  25. Hola Margarita, en primer lugar te deseo fuerza y ánimo para afrontar la pérdida de tu querida madre.

    Acabo de leer tu cuento, me ha parecido precioso, a veces tenemos Adas muy cerca de nosotros y no sabemos apreciarlo. La de tu cuento puede que haya huido para esconderse en agún Bosque de color al que sólo acceden seres fantásticos.

    Un abrazo y gracias por hacerme soñar un poquito leyendo tu cuento.

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  26. Kuban, un placer devolverte la visita; un hallazgo. Encantada de que así sea. Eso, naveguemos o caminemos, como dijo
    Machado "Caminante no hay camino, se hace camino al andar... Golpe a golpe, verso a verso”.

    Seguimos leyéndonos.

    Un abrazo,

    Margarita

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  27. Tomi, muchas gracias por tus condolencias y tu apoyo. Es curioso lo de la red, como se siente y se agradece la voluntad de la buena gente.

    Sí, es cierto, hay muchas Adas anónimas, deberíamos mirar más con los ojos del alma, son más sabios. Ah, qué bonito, me gustó mucho lo que dices, seguro que sí, en un precioso Bosque Colorín, peinando las crines de un bellísimo unicornio.

    Gracias a ti, por leer el cuento y dejar este hermoso comentario.

    Un abrazo,

    Margarita

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  28. Querida Margarita:

    No sé por qué tuve la sensación al leer el título de tu cuento que ya antes lo había visto en el foro, pero al empezar a leerlo me di cuenta de que no había sido así.

    Es un cuento precioso, que reúne a la humanidad, y que inspira, así como lo es el amor de inspirador, Ada era la fuente de amor para todos esos seres que vivían recluidos en una casa para insanos mentales, que en algunos casos son humanos en su estado más puro e inocente.

    Has sabido mezclar un bello mensaje con la magia, y el resultado es un cuento que deja un grato sabor.

    Por un lado nos hace pensar en lo incrédulos que somos o nos hemos convertido, y por otro, que sólo los inocentes conocerán la gloria.

    Me alegra haberme detenido en tu cuento, amiga, hacía tiempo que no leía nada tuyo, y ¡con lo que me gusta como escribes!

    Muchos besos!
    Blanca

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  29. Margarita, ante todo quiero pedirte disculpas por no haber pasado antes por tu blog, para agradecerte el lindo comentario que dejaste a mis haditas.

    Yo sí creo en las hadas, me resisto a abandonar a la niña que llevo dentro, los duendes en mis noches se luna me inspiran (aunque me estén haciendo travesuras cuando no me doy cuenta jajaja).

    Me parece precioso tu cuento, como tal y por la reflexión que nos haces en el. Tu manera de describirlo engancha al lector hasta la última palabra.

    Mucha felicidades Margarita, por el texto y por que con el transmutes mucho de tu forma de ser y pensar.

    Un abrazo en la distancia.

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  30. Querida Blanca, disculpa la tardanza en responderte, estuve liadilla :)No te preocupes, a veces pasa, además no es el primer cuento de hadas que hago, quizá por ahí pensaste que lo habías leído. Me ha encantado la reflexión que haces, sobre Ada y la fuente de amor, bueno, sí, bien mirado es así, como un catalizador.
    Es cierto, me gustó mucho esta observación.

    “algunos casos son humanos en su estado más puro e inocente”.

    Claro, es verdad, la vida que llevamos y la sociedad tan racional que tenemos montada, nos hace alejarnos de la magia, y también de muchos de nuestros instintos, que sí conservan otros pueblos, como los indígenas, más aferrados a creencias ancestrales. Nosotros somos bastante incrédulos, aun cuando no sabemos nada, o casi nada.

    Me alegro mucho que me hagas esta observación. No se te escapa nada, amiga.

    “y por otro, que sólo los inocentes conocerán la gloria”.

    Para mi es un gusto recibirte, y que lo hayas leído, porque tienes un ojo estupendo para desmigar las claves. Y, como sé que estás bien ocupada, te agradezco que te hayas pasado por aquí.

    Un besazo,

    Margarita

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  31. Luna, nada que disculpar, para mí es un gusto recibirte en mi blog, y en este cuento que trata de hadas, de la que eres una entendida.

    No deberíamos dejar abandonado el niño interior que llevamos, el mundo iría mejor si todos lo sacáramos a menudo. Total, aquí estamos de paso, para qué tanto litigio e intereses, pero, en fin.

    Me alegro que te haya gustado el cuento y el mensaje que lleva. Y que haya captado tu atención. No siempre escribo sobre hadas, suelo variar, algunas veces me salen historias terribles, otras de humor, pero, reconozco que el mundo mágico me tira bastante y me gusta mucho meterme en él.

    Me encantó tu blog, así que iré a visitar a tus hadas, que siempre viene bien para llenarse de buena vibración.

    Un abrazo,

    Margarita

    ResponderSuprimir
  32. Yo nada más vuelvo a agradecerte esta maravillosa dedicatoria, una vez más.

    Y decirte que un mundo mejor, es posible, quiero creer, cuando más de tres se juntan para armonizar con la naturaleza, como nos enseñaron los viejos chamanes de nuestros ancestros. Llámalos como quieras. Pero en la Naturaleza está todo escrito. Nada más nos empeñamos en la soberbia y la arrogancia del cuadrado a cubos...
    Cuando lo único perfecto es la circunferencia.
    Te mando un abrazo enorme.

    ResponderSuprimir
  33. Ay, nada que agradecer, amiga. Es merecida, aunque solo sea por el trabajo que te he dado tirándome de las orejas :)

    Qué bonito lo que dices y cómo lo dices. Ojalá sea así. Bueno, sí, nos hemos ido alejando de lo que nuestros ancestros creían. En fin, con las prisas y la vida que llevamos hoy día no tenemos mucho tiempo para pararnos a pensar, quizá de eso se trate, tienen el tinglado tan bien montado… Hermosas y sabias palabras, Mónica, gracias por dejarlas aquí.

    Un besote,

    Marisol

    ResponderSuprimir

Gracias por tu visita y por dejarme tu opinión. Ellas son las que dan sentido a este blog :)