domingo 14 de noviembre de 2010

La Senda del Destino



"cuando el pasado ya no ilumina el futuro, 
el espíritu camina en la oscuridad".

Alexis Tocqueville

Comenzaba a sentir frío en aquella gruta oscura. Alanna había recorrido cada rincón palpando la roca en busca de un mínimo rayo de luz o el menor signo de brisa que le revelara la salida de aquel laberinto. Maldijo su estupidez por no haber obedecido a su guía y aprovechar su descuido para adentrarse en la cueva de la Verdad. « Es cierto que en este lugar puedes descorrer el velo del destino, pero hay maneras más seguras de lograrlo, y recuerda que en este viaje no debes utilizar la magia.», le había advertido Gwion. La joven descansó la espalda contra la pared y se dejó caer, vencida, en el suelo helado. Se abrigó con su capa y se aferró a su espada. Estaba perdida. 

Perdida, entre tinieblas, había discurrido su vida los dos últimos años,  enfrentándose a feroces contradicciones en su interior. Por un tiempo pudo disimular cara al poblado el secreto que su alma guardaba; pero no se puede engañar a todos todo el tiempo. Al menos no a Elvia, su Instructora, que aquel amanecer la esperó junto al límite del bosque sagrado, con la intención de sorprenderla,  al regresar de su encuentro con Habis. 

Elvia hubiera jurado sobre la tumba de los Grandes Magos que Alanna, a su tiempo, se convertiría en la esposa de Gwion. Había observado con suma atención a los jóvenes desde la niñez, cómo se guardaban las espaldas en los ejercicios de lucha; cómo permanecían siempre juntos; cómo se entendían con una mirada. Incluso llegó a tener el convencimiento de que ambos eran los Elegidos de la Profecía, los dos magos que sellarían la puerta del Inframundo. El corazón de la anciana se fue llenando de desaliento e inquietud a medida que su discípula avanzaba en el relato, entre sollozos. «Debes peregrinar por la Senda del Destino. Lo dispondré todo ahora mismo.», sentenció a su discípula.

Alanna, sin soltar la espada en medio de la oscuridad de aquella gruta,  consumó un ritual instintivo: rozó con su pulgar izquierdo el dedo anular de la misma mano, justo donde pocas horas antes tenía un anillo de madera con incrustaciones de nácar en forma de espiral, regalo de Habis. «Simboliza el comienzo de un ciclo y el fin de otro. Rubrica nuestra unión.», esas palabras resonaban con fuerza en su mente, y al no hallar la alianza su respiración se entrecortó. Jamás supo de dónde procedía el joven que ocupaba sus pensamientos ni quién era en realidad, aquella mañana que lo halló en un claro del bosque, aguardándola, solo tuvo una certeza al reconocerlo como su alma gemela. A partir de aquel día los encuentros se sucedieron a la par que las palabras de amor y de promesas, además de ardientes besos y caricias. Lo amaba ciegamente y no halló objeción alguna cuando Habis le exigió que su relación permaneciese oculta.





Pero aquel secreto sofocaba su alma; ser descubierta por Elvia hizo que se sintiera liberada al compartir su carga. La joven emprendió aquel viaje hacia la Senda del Destino con la esperanza como abrigo de su corazón. Al despuntar aquel día, Gwion y Alanna,  abandonaron el poblado para encaminarse más allá del límite del bosque sagrado, debían cruzar territorio hostil, donde habitaban los moradores de las sombras, para poder alcanzar el Templo que coronaba el peregrinaje.Alanna recordó cómo percibían la atmósfera densa, las miradas furtivas que los acechaban en el desierto y el temor que sentían a adentrarse en la población enemiga, sin poder utilizar la magia. Entonces vieron una aparición, una hermosa mujer que se dirigió a la muchacha y le habló antes de esfumarse: «No temas. Tú verás la luz que lo colma todo.».

Ahora, prisionera en la gruta, rodeada de oscuridad, esbozó una irónica sonrisa. Siguió recordando cómo se despojaron de sus temores y atravesaron aquella área, habitada por seres de corazones de diorita, como un par de infiltrados. A las afueras del lugar se toparon con una capilla y Alanna se estremeció al reconocerla. «Tengo algo que hacer. Quédate en la antecámara  y no hables con nadie. Si te ofrecen algo de comer, o de beber, no lo aceptes.», le dijo a un desconcertado Gwion, que antes de que pudiera reaccionar vio como la joven descorrió la cortina y desapareció tras ellas. En la cámara las paredes estaban pintadas de rojo y negro y como único mobiliario había una mesa que sostenía cuernos, huesos de animales y unos cuencos con hierbas y sangre. Alanna se quitó el anillo y lo depositó en medio del altar. Dudó un instante y, al ir a recuperarlo, unas estruendosas carcajadas martillearon sus oídos.  Salió a toda prisa, tomó a Gwion de la mano y echaron a correr hasta alcanzar el exterior. Aquella noche, como tantas otras, las pesadillas se presentaron, perturbándola, un demonio enfurecido se abalanzaba sobre ella. Se despertó gritando justo en el momento que Gwion iba a abrigarla con una manta. El joven la estrechó entre sus brazos y ella lloró en silencio. 

Alanna sentía que el frío húmedo de aquella cueva se instalaba en sus huesos y un creciente cansancio le obligaba a hacer titánicos esfuerzos por mantenerse despierta, pero siguió recordando su historia. «Jamás me había sentido intimidado de esa forma como en esa extraña capilla, pero tú parecías saber dónde estabas. ¡¿De qué los conoces, Alanna?!». Gwion no obtuvo ninguna respuesta. Ella conocía aquel lugar de la mano de Habis. «Nosotros estamos llamados a triunfar, a gobernar voluntades, a ser las cabezas de una nueva concepción de la magia. Toma este anillo. Simboliza el comienzo de un ciclo y el fin de otro. Rubrica nuestra unión.». Hablaba con un convencimiento absoluto y contagioso. Solo lo veía y lo escuchaba a él, sin percibir que la había conducido al inframundo.





Los párpados se le cerraban a la joven, en ese instante apreció una débil voz que la llamaba. Se levantó y guiada por esta recorrió unos metros antes de vislumbrar un halo de luz en la lejanía. Al acercarse distinguió las piedras y las cruces de un  cementerio. Unos golpes acompañaban a aquel endeble hilo de voz y advirtió que era Habis quien la nombraba con insistentes suplicas. Angustiada, preguntó por él a los escasos seres que se encontró en aquel lugar, mientras aquel eco fúnebre la mortificaba. La culpaba de haberlo sepultado en ese osario. Alanna se apresuró buscando desesperada a su amado, para salvarlo. A su paso tenía que sortear y apartar a empellones a macilentos cadáveres y esqueletos que pretendían atraparla. En aquel momento notó que la tomaban por los hombros zarandeándola y comenzó a gritar aterrorizada. «¡Alanna, despierta! ¡Soy Gwion!». 

Dejó que el sol acariciara su rostro y exhaló una bocanada de aire puro con la que llenarse los pulmones, nada más abandonar aquella maldita gruta.  Después, Alanna recriminó a Gwion haber utilizado la magia para salvarla. «¡Siempre fuiste una desagradecida…! ¿Cómo lo van a saber nuestros maestros? ¿Se lo vas a contar tú…?». La joven negó antes de abrazarse a su compañero.  

Dos horas más tarde pisaban el Templo.  Gwion tiró de la joven que se quedaba rezagada. Sus alas habían rozado el mal y se juzgaba indigna de aquel honor, pero, sobreponiéndose a sus pensamientos, encaminó sus pasos con firmeza hacia el altar, desenfundó su espada y la depositó a los pies del dios, Tiagos; después se arrodilló y proclamó, sin titubear: «Mi  espada está, humildemente, a tu servicio, Señor.». En ese instante una luz blanca y densa la cubrió completamente. Al finalizar abandonaron el Templo con el corazón preñado de paz y el rostro sereno.




No habían recorrido mucha distancia cuando Gwion se percató de una creciente intranquilidad en Alanna. Pensó que sería mejor descansar, no en vano el día había sido intenso, pero antes de poder comunicárselo a su compañera una extraña fuerza lo derribó y le impidió moverse. Trató de ver dónde se encontraba ella y también yacía en tierra. Los acontecimientos sucedieron a tal velocidad que no le dio tiempo a advertirlos, estaba totalmente desorientado, a diferencia de Alanna que ya intuía la presencia de Habis, desde hacia un buen rato.  Gwion se asfixiaba. La joven debía actuar sin perder un segundo, tenía la certeza de que no le sucedería ningún mal, Habis, la amaba; no actuaría en su contra. Extendió su mano al tiempo que lanzaba una invocación hacia su contrincante, que perdió la concentración un momento, suficiente para que ella pudiera levantarse y desenfundar su espada hundiéndola en el pecho de aquel hombre que había venerado antes de que convirtiera su existencia tan amarga como el ajenjo.Habis la miró con una mezcla de incredulidad y de dolor antes de sucumbir.

Una nube de polvo se levantó, al instante comenzó a agrietarse la tierra. Alanna cubrió el cuerpo de Gwion, cerró los ojos,  y recitó plegarias mientras sentían el viento ardiente rozar sus rostros, un olor nauseabundo les inundaba las fosas nasales y susurros maléficos invadían sus oídos. Permanecieron inmóviles hasta que todo hubo cesado.  Después, miraron a su alrededor y Habis ya no estaba. «¿¡Has utilizado la magia para salvarme, Alanna!? ¡Has infringido las reglas!». «Solo un poquito… ¡Bah! Ellos sabían que eso era como pedirle a un perro que no ladre.  Esto no va a trascender, ¿verdad?», dijo con aquella expresión pícara que siempre lo desarmaba. 

Aquella noche reinaba una estrenada calma. Alanna dormía de forma plácida, lejos de las pesadillas, junto a la hoguera. Gwion se acercó a arroparla con la manta y ella abrió los ojos, sosegada. «¿Hoy no gritas?», le preguntó él, con un mohín de provocación que la sonrojó y la espoleó en su respuesta: «Ya veremos… Quédate aquí a mi lado.».

 

55 comentarios:

Piedad dijo...

Hola, Margarita.
Ha merecido la pena esperar todo este tiempo. Es un relato para volverlo a leer pues me ha gustado mucho. Ahora lo he leído rápido pero volveré en otro momento para recrearme en él con más detenimiento.
Te felicito, sigue escribiendo que lo haces muy bien.
Que sueñes con los angelitos y no tengas esas pesadillas jajaja.
Abrazos.

rosa mis vivencias dijo...

Margarita, este cuento se ha hecho esperar,pero te aseguro que ha valido la pena,soy la primera en leerlo y,tengo que decir,que mientras lo leía, daba la sensación de cerrar los ojos y estar viviendo una la realidad, tan maravillosa como la cuentas.
Te felicito,no dejes de escribir nunca.ENHORABUENA.
Un abrazo.
Rosa.

JUAN dijo...

Hola, Margarita, por fin te decides a mostrar lo que estás escribiendo, pues no sé por qué me da la sensación de que esto es sólo un capítulo de algo más grande.
El género fantástico lo dominas bien, ya desde los tiempos de BV escribías sobre espadas, hadas y brujas.
Un placer leerte, amiga. Un beso

David Quintana dijo...

Como lo he disfrutado. Me encantó amiga. Y ese final- ¿Hoy no gritas?, ya veremos quédate a mi lado. Je je

En fin, que muy bueno.

Que tengas buena semana.

Besos y abrazos.

Tomi dijo...

Hola Margarita, es bonito este relato lleno de fantasía y de imaginación.
Opino como Juan, que me parece que termina muy pronto, como si tuviera una segunda parte, como si los personajes fueran a seguir de aventuras por esa Senda del Destino.

Te mando un abrazo

Sabela dijo...

A mí también me gustó tu cuento Margarita, tienes todos los ingredientes e imaginación tampoco te falta para seguir escribiendo cosas fantásticas. ¡Enhorabuena!.
Abrazos.

Margarita dijo...

Hola, Piedad. Bueno, esta vez he tardado en volver a escribir más de lo que me hubiera gustado, pero con unas cosas y otras se me fueron pasando los días. Gracias por tus amables palabras. Así da gusto, una se llena de ánimos para seguir. Y espero no tardar tanto para el próximo cuento. Noo, yo siempre procuro soñar con los angelitos, jaja. Un placer tu visita.

Un beso,

Margarita

Margarita dijo...

Hola, Rosa. Pues parece que se te adelantó Piedad, pero lo bueno es poder contar con vuestras opiniones; es importante contar con el parecer de quienes lo han leído. Gracias. Qué bueno que te hayas podido meter en el cuento. Espero que no lo pasases mal, con tantas pesadillas y negrura, jaja. En la medida de mis posibilidades y tiempo seguiré escribiendo. Gracias por los ánimos.

Un beso,

Margarita

Margarita dijo...

Hola, Juan. He estado bastante tiempo sin escribir nada de nada y este es el primer cuento en tres meses, creo. No, Juan, esto solo es un relato, lo subí completo. Lo que sí me dejé muchas de las cosas que tenía en mente para el cuento, quiero decir que tuve que podar muchísimo antes de siquiera de ponerme a escribir cuando tan solo era un embrión en mi cabeza, porque me daba cuenta de que se haría demasiado largo para leer en Internet. Así que, igual por eso, te dio la impresión. Creo que es una historia que podría dar para algo más largo, es cierto. ¡Qué tiempos, sí! De vez en cuando me gusta pasearme por esos mundos fantásticos o de otras épocas. Curiosamente, no me atrae mucho escribir nada “contemporáneo”, pocas veces lo hago. Gracias por estar.

Un beso,

Margarita

Conral dijo...

Hola, Margarita
Por fin vine a leer tu relato despacito. Ufff, me pareció una película de aquellas que veía mi hijo cuando era pequeño. Te gusta este género y la verdad es que dominas perfectamente el estilo.
Puviste un final muy bueno, como siempre son tus finales. Y este, además, evoca al amor. Me gusta.

Amiga, sigue escribiendo si te apetece, porque lo haces muy bien.
Y ya sabes, pronto haces como Piedad... jeje.

Un abrazo
Conchi

Margarita dijo...

Hola, David. Qué bueno que te haya gustado. Bueno, sí, después de tanta pesadilla y demonios, oscuridad y gruta… en fin, vaya, te gustó el final, jaja. Mis finales no siempre son tan agradables, te digo, pero, de vez en cuando no está mal que todo acabe bien, ¿no?

Espero que ya estés bien de esa gripe.

Un beso,

Margarita

Margarita dijo...

Hola, Tomi. Vaya, son casi cuatro páginas y pensé que era algo largo, que se haría un poco pesado de leer. Así que me alegro de que así te lo parezca y te gustase. No había pensado hacer una segunda parte, porque ya queda todo bien, Alanna con Gwion como parecían estar destinados, en fin, pero me lo pensaré. Igual los meto en nuevos problemas, jaja. Gracias por la visita y, sobre todo, por darme tu opinión. Contar con ellas son un lujo para aprender.

Un beso,

Margarita

Margarita dijo...

Hola, Sabela. Las historias fantásticas siempre me han atraído más que las cotidianas, aunque me gusta variar de unas a otras para no aburrirme, la verdad. Me alegro que te haya gustado, y te agradezco la lectura y contar con tu opinión.

Un beso,

Margarita

Margarita dijo...

Hola, Conchi. No nos hemos visto y estábamos a la vez. Ah, a tu hijo también le gustaban estas pelís… Mis películas favoritas son las fantásticas, de terror y de ciencia ficción. Gustar me gusta, sí, pero eres muy amable, amiga. Pues van dos finales felices seguidos, no sé si me estará pasando algo, jaja. No tengo costumbre, pero, bueno, es según me pida la historia. Después de que Alanna pasase tantas vicisitudes y de la lealtad de Gwion me daba pena que no quedasen juntos y felices.

Gracias por tus ánimos. Iremos haciendo algún cuento, aprendiendo, pero no sé si seguiré los pasos de Piedad, quizá algún día. ¿Por qué, no?

Un beso,

Margarita

Tessa dijo...

Hola!
Hoy, mi blog cumple su primer año. Si lo deseas te puedes llevar a la niña que os abraza a tu blog.

Con mucho cariño,
Tessa

Jesús García dijo...

Fantasía, amor y mucho coraje.

Tras un fantástico relato (y lo de fantástico no es solo por la fantasía sino por lo bueno), se muestran todos los embites a los que hay que enfrentarse cuando llega el amor, usando la magia cotidiana para salir ganador.

Encararse con el desamor defendiendo lo amado a magia y espada.

Me ha encantado el relato.

Un saludo
Jesús

MiánRos dijo...

Hola Margarita,
He pasado a leer tu relato por segunda vez, a disfrutarlo, como el que tomo una copa de vino a la sombra de un árbol mientras lee.
La primera vez tenía algo de prisa, y aunque me gustó, quería concederle el tiempo que necesita el buen relato que habías armado, justo para reconfirmar que habías hecho una verdadera narración de estilo fantástico. Enhorabuena.

Un fuerte abrazo de otro "contadordehistorias" de fantasía enamorado de mundos imaginados.
Mián Ros

escribes conmigo dijo...

Hola Margarita:
Que interesante historia nos regalas
llena de sobresaltos y el triunfo del bien sobre el mal.

un gusto leerte mario

Turkesa dijo...

Hola, Marisol: La resistencia que opone el Mal al desarrollo del Bien encuentra acá una muy acertada alegoría. La pareja destinada a sellar las puertas del Inframundo en aras de una anhelada profecía, no parece ser así. La joven ha entregado su amor a un peregrino desconocido a pulso de seducción. Aunque ciega por ese amor, se la advierte oprimida emocional y espiritualmente; ergo esta lectora se ha preguntado cómo es que el "alma gemela" puede producir tal estado de inquietud y encubierto desespero... Algo no termina de cerrar en el amor de Alanna y Habis. Empieza entonces una búsqueda de la joven con su compañero de vida, Gwion, hacia la Claridad según sugiere el Templo que “coronaba aquel peregrinaje”. Pero, una vez que se ha pactado con el Maligno las cosas no son tan sencillas; todo intento de ruptura provocará la ira del señor de las Tinieblas y el verdadero infierno se hará sentir con toda su artillería de tristeza, pesadillas y desasosiego del alma, para mayor confusión de la mente: “las pesadillas se presentaron, perturbándola, un demonio enfurecido se abalanzaba sobre ella”. Incluso, una vez alcanzado el Templo –juzgo que simboliza la entrega del dominio de nuestro templo interior al verdadero señor, estableciendo un principio de concordancia entre el cielo y la tierra (recordándome en este punto eso de que “Así en el cielo como en la tierra”; o “cómo es arriba es abajo”)-, no se rinden las fuerzas del Mal que, por el contrario, se exasperan, avizorando un final perdidoso, lanzándose con todo: “... y recitó plegarias mientras ... susurros maléficos invadían sus oídos.” Así, encuentro que cada vez que se quiere provocar un daño se acaba por beneficiar al destinatario y viceversa. En el caso, de no ser por Habis, difícilmente esta pareja se hubiera afianzado en un amor profundo y cargado de fe, así como por esas cosas inescrutables del destino, realmente cumplen con la profecía, sellando las puertas del Inframundo, también indirectamente, gracias a la intervención maligna en la vida de los personajes, que paradójicamente, los conduce hacia la Luz a través de un duro aprendizaje. Enseña también esta sin duda hermosa historia, que casi todo se encuentra en la mente, el tormento pasa por nuestra mente, y es en nuestros pensamientos donde se produce la verdadera lucha, puesto que fuera de ellos no hay otra realidad, y es emocionante cómo se trasmite en el cuento, a través de los solitarios embates que contra sus pensamientos debe sufrir Alanna. La senda del Destino, desde este orden de ideas, pasa por nuestro libre albedrío y el permiso que damos a nuestros propios demonios para ocupar el Templo interior. En el cuento, la opresión maligna ha entrado por el lado de la seducción del poder apelando a la Soberbia: “Nosotros estamos llamados a triunfar, a gobernar voluntades, a ser las cabezas de una nueva concepción de la magia.» Jaja, bueno, le faltó a Habis pronunciar la sentencia que perdió al malo más famoso: “¡Quien como yo!” Pero, el rezo de una plegaria por parte de Alanna en la última acometida (o tribulación) abre las puertas a la humildad. Entonces, la Alegría arrincona todo resto de sombra haciendo lugar a un desenlace apto para las risas y el encuentro, en un final consolador y propicio.
Bueno, la historia es súper fantástica desde todo lugar, como puedes ver, por lo menos me ha hecho divagar un montonazo.
Te felicito y te mando un gran abrazo.

Margarita dijo...

Hola, Tessa. Ya me pasé por tu blog a felicitarte, pero lo hago de nuevo. Que podamos disfrutar de tus entradas muchos años más. La niña ya la tengo abajo, en mi rincón de regalos; hace unos días me la traje desde el tuyo. Gracias.

Un beso,

Margarita

Anónimo dijo...

Muy buen post, estoy casi 100% de acuerdo contigo :)

Ana Márquez dijo...

Siempre de acá p'allá y lo mejor me lo pierdo :-) No había visto que habías vuelto a publicar.

Amor y fantasía... en la mejor tradición de Tolkien. Estos relatos están muy de moda, y está muy bien escrito, envíalo a algún concurso porque tiene muchas posibilidades.

Un beso, guapa!

Cristina Puig dijo...

Buenísimo relato Margarita,

Me alegra mucho que hayas retomado la escritura, me ha encantado además leer género fantástico me apasiona. Muchísimo ánimo y adelante con ello.

Un abrazo enorme,
Cris

José Ramón dijo...

Margarita bellas palabras en este relato que pase un día muy feliz
Un cordial saludo de…
Abstracción textos y Reflexión.

Juan dijo...

Margarita, tienes el don de la escritura, tienes creatividad, fantasía, vocabulario, buena narrativa y desarrollas el relato con agilidad y ritmo de tal manera que el lector se queda atrpado esperando el final. Te felicito.
Seguro que podrías enfrentarte a empresas de más calado con éxito.
Deseo que pases unas Felices Fiestas llenas de paz, armonía y amor.
Un abrazo.
Juan Antonio

Ricardo Miñana dijo...

En estas fiestas tan entrañables, con mis mejores deseos de ilusión, paz y felicidad.

¡¡FELIZ NAVIDAD!!

Un abrazo.

Piedad dijo...

Hola, Margarita.
Paso a desearte felices fiestas en compañía de los tuyos y que se cumplan todos tus deseos.
En mi blog encontrarás tu inicial.
Abrazos.
Piedad.

David Quintana dijo...

PAPA NOEL HA DEJADO UN MONTÓN DE AMOR DEBAJO DE CADA ÁRBOL DE NAVIDAD. BUSCA BIEN QUE SEGURO QUE ESTÁ.

MIL BESOS.

Ricardo Miñana dijo...

Que la ilusión y la esperanza sigan llamando a la puerta en el nuevo año que llega,
y que se cumplan tus deseos.

¡¡¡Feliz año 2011!!!

M. dijo...

Me ha gustado mucho. te deseo un feliz año 2011 y que sigas escribiendo tan bien como lo haces. Te he enlazado ;-)

Omar Mesones dijo...

Me encantó tu Blog.
Te invito a visitar el mío...
http://omarmesones2.blogspot.com/
Gracias!

Blanca dijo...

Margarita, ha sido un placer leer tu relato¡Fantástio en el sentido más amplio de la palabra!!!!
Bss

B. Miosi dijo...

Un relato fantástico, con una heroína que me la imagino preciosa. La senda del destino y la traición de Habis, una historia de amor y aventuras, qué bien Margarita, sé que tus historias siempre han sido de épocas antiguas, pero esta es una fantasía épica, muy bien lograda, por cierto.

Un abrazo y muchas gracias por tus cartas,
Blanca

Margarita dijo...

Hola Jesús, disculpa la tardanza, me da apuro, mi conciencia me regaña, pero... espero ponerle remedio en este año. El final del pasado fue un poquito movido. Me gustan mucho tus comentarios porque siempre sabes extraer la médula de los cuentos. Es un honor contar con ellos, gracias amigo. Estoy de acuerdo contigo, la prota necesitó de mucho coraje, porque una vez que el mal ha rozado tus alas, volar hacia la luz no resulta tarea sencilla. Se necesita poner toda la fuerza y la voluntad en tal empeño. No tengo costumbre, ya sabes, mi naturaleza malvada me lo impide, jaja, pero esta vez la historia me pedía un final feliz :).
Simplemente, me encantó.
”Encararse con el desamor defendiendo lo amado a magia y espada.”

Te mando un abrazo grandote,

Margarita

Margarita dijo...

Hola Mián. Te doy doblemente las gracias, por tu doble lectura y esa forma tan poética de decirlo. Qué bonita imagen como sacada de la época del romanticismo: “como el que tomo una copa de vino a la sombra de un árbol mientras lee”.

Es cierto, coincidimos en gusto, por inventar mundos, personajes y historias, y por el género fantástico. Así que me llena de satisfacción que te haya gustado.

Un beso,

Margarita

Margarita dijo...

Hola Mario. Me alegra que te haya resultado interesante mi cuento. Pues sí, eso siempre, el bien acaba ganando, tarde o temprano. El gusto es contar con tus lecturas y comentarios, siempre nos anima a seguir escribiendo.

Un beso,

Margarita

José Ramón dijo...

Margarita que bonito este relato lleno de fantasía.

Margarita puede pasar a recoger un premio.

Un Cordial Saludo desde Creatividad e imaginación fotos de José Ramón

Margarita dijo...

Hola Turkesa, disculpa que haya tardado tanto en responder. Las cosas de palacio van despacio, dicen, jaja. Ya sabes porqué te lo digo. Bueno, sí, la eterna lucha del mal contra el bien, creo que en casi todas las historias forma parte del aliño, ya sea en mayor o menor medida, aunque igual es una observación muy personal, pues es uno de los temas que me atraen especialmente.

Me encanta el análisis que has hecho sobre el cuento, yo no lo hubiera hecho mejor. Lo he leído varias veces, y me maravilla que no se te escape nada. Eso es una satisfacción para quien lo escribe, contar con una lectura y comentario como el tuyo.

“La pareja destinada a sellar las puertas del Inframundo en aras de una anhelada profecía, no parece ser así. La joven ha entregado su amor a un peregrino desconocido a pulso de seducción. Aunque ciega por ese amor, se la advierte oprimida emocional y espiritualmente”

“cómo es que el "alma gemela" puede producir tal estado de inquietud y encubierto desespero...”

Yo tenía una idea romántica y sublimizada del tema, pero un día de estos que vas navegando por Internet, me topé con una página donde explicaban otra versión del “alma gemela”, donde se aseguraba que siempre se encuentran, pero que no necesariamente en todos los casos caminaban de la mano una vez después del encuentro. Sino que en la mayoría de las veces ese encuentro podía ser de pocos años, meses, incluso horas que marcarían el resto de tu vida, eso sí. Y esta leyenda, o como quiera llamarse del “alma gemela” tenía un lado oscuro, no tenía por que salir bien, sino todo lo contrario. Eso sí, en lo demás era igual, el reconocimiento entre ellos y el lazo sentimental era de por vida, y más allá. Me pareció terrible, y me inspiró para darle ese giro a la historia que tenía en la cabeza.

“búsqueda de la joven con su compañero de vida, Gwion,”

Cuando digo yo que no se te escapa nada… Justo así describían en la página ese tipo de relación “alma compañera”, que es la que acompaña toda la vida.

“Pero, una vez que se ha pactado con el Maligno las cosas no son tan sencillas; todo intento de ruptura provocará la ira del señor de las Tinieblas y el verdadero infierno se hará sentir con toda su artillería de tristeza, pesadillas y desasosiego del alma”

Tal cual. Me alegré mucho de leer esto, porque es justo lo que quería transmitir. Imagino que ese tipo de “entes” se rigen por el dominio y el poder, y no sueltan a sus presas tan fácilmente.

“Incluso, una vez alcanzado el Templo –juzgo que simboliza la entrega del dominio de nuestro templo interior al verdadero señor…”

¡Síiii! Es “real” en la historia y simbólico a la vez, así es. Alanna se decanta, toma fuerzas y, al fin, pone al servicio del bien su arma, la espada. Acertaste totalmente, amiga.

Continua...

Margarita dijo...

Sigo contigo, Turke, me he pasado del límite, jaja, así que lo subo en dos veces.

“de no ser por Habis, difícilmente esta pareja se hubiera afianzado en un amor profundo y cargado de fe, así como por esas cosas inescrutables del destino, realmente cumplen con la profecía, sellando las puertas del Inframundo, también indirectamente, gracias a la intervención maligna en la vida de los personajes, que paradójicamente, los conduce hacia la Luz a través de un duro aprendizaje.”

Guauuu!!! Los caminos del señor son inescrutables, ¿no? Vuelvo a repetirte, que ni yo misma lo podría haber dicho mejor. Menuda sinopsis. Quizá un día te pida el favor, quién sabe, jaja.

“La senda del Destino, desde este orden de ideas, pasa por nuestro libre albedrío y el permiso que damos a nuestros propios demonios para ocupar el Templo interior...”

Se dice que al mal hay que darle permiso para que pueda entrar, y, tal como dices, todos tenemos nuestros propios demonios.
Bueno, ya sabes, los finales alegres y felices no son mi especialidad, jeje, pero me estoy reformando, así que me alegro que te gustase este final. Fíjate que pensé que después de tanta densidad quedaba algo “naif” acabar así, como si no estuviera en concordancia con el resto del relato y me lo estuve pensando bastante.

Pues me alegro muchísimo de esta divagación, no sabes cuánto me ha gustado, porque debes tener unas gafas rayos x y ves hasta lo transpuesto, jajaja.

Para mí es un gusto y un honor tu paso por mis cuentitos.

Un abrazo enorme,

Margarita

Margarita dijo...

Gracias, anónimo. Es difícil estar cien por cien de acuerdo con alguien, y también poco recomendable.

Saludos,

Margarita

Margarita dijo...

Hola Ana. No te preocupes, a todos nos pasa nos falta tiempo. Disculpa tú, por lo que estoy tardando en contestaros. Menudo invento el tiempo... Te agradezco mucho tu lectura, para mí es muy grato contar con tu opinión.

Me gustan este tipo de historias, El señor de los anillos no lo he leído, he visto la trilogía en el cine, uff, ahora me “matarán” los puristas, entre los que se encuentra un amigo, jaja, que según él no hace honor a la obra de Tolkien. Eso suele pasar. Pues te agradezco muchísimo tus palabras y esos ánimos, de momento no he concursado nunca, pero, en cuanto me centre un poco, espero que dentro de pocos meses, lo intentaré. Muchas gracias por tus amables palabras.

Un besazo,

Margarita

Margarita dijo...

Hola Cristina. Qué bueno que así te lo parezca. Bueno, la tomo a ratos. Me temo que hasta dentro de un par de meses no pueda volver a un ritmo más continuado. Sí, es cierto que es lo tuyo :). Muchas gracias a ti por la lectura y los ánimos. Hay rachas, espero que esta pase, y las obligaciones que todos tenemos, me den una tregua pronto y pueda volver a escribir más a menudo.

Un besazo, guapa.

Margarita

Margarita dijo...

Hola José Ramón, me alegro que te hay gustado el relato. Y ¡Muchas gracias por el premio! Siempre es un aliciente.

Un beso,

Margarita

Margarita dijo...

Hola Juan. Disculpa la tardanza en contestarte. Te agradezco infinitamente tu comentario, para enmarcarlo y leerlo esos días bajos, de dudas. Me sacó los colores, pero también me anima a seguir intentándolo. No sé si alguna vez me meteré en una empresa mayor, pero si lo hago será gracias a personas como tú que me han animado en el camino. Muchas gracias.

Un beso,

Margarita

Margarita dijo...

Hola Ricardo. Tardé mucho en contestar, pero dicen que más vale tarde que nunca. Intentaré enmendarme. Gracias por tus buenos deseos, que hago extensivos para ti.

Un beso,

Margarita

Margarita dijo...

Hola Piedad. Mil gracias por tus deseos. Cuando actualice el sitio de los premios y regalos incluiré ese precioso árbol encantada, amiga. Muchas gracias por contar conmigo. Estoy poniéndome al día, ¡al fin!

Un beso,

Margarita

Margarita dijo...

Hola David. Como ya te dije, lamento mucho de que tomaras la dolorosa decisión de cerrar tu blog, pero, por supuesto, la respeto y si decides volver a abrirlo aquí estaré encantada de poder seguir leyéndote, amigo.

Mil besos,

Margarita

Margarita dijo...

Hola M. Me alegro que así sea. Muchas gracias por tus deseos, que son los mismos para ti. Y te agradezco mucho tus palabras de aliento. También te enlazo, en cuanto actualice todo, que estoy poniendo al día mi blog.

Un abrazo,

Margarita

Margarita dijo...

Hola Omar. Me alegro que te haya gustado. Pasaré en cuanto pueda a ver tu trabajo. Gracias por la visita y dejar constancia.

Un abrazo,

Margarita

Margarita dijo...

Hola Blanca. El placer ha sido que lo hayas hecho y te haya gustado. Muchas gracias por la visita y perdona la tardanza en responderte.

Un beso,

Margarita

Margarita dijo...

¡Hola Blanca! No sabes cuánto ha significado para mí verte por mi blog, aunque haya tardado tanto en responderte, querida amiga. Tengo que escribirte y ya te cuento, que estoy un poco perdida, disculpa ¿sí? Siempre es un honor contar con tu ojo clínico. Es cierto, no suelo escribir sobre nuestra época, salvo que sea de humor, generalmente. También me gusta lo fantástico, de hecho, a la hora de ir al cine son las historias, junto con las de terror, que más me gusta ver en la pantalla. Me alegro que te haya gustado. Te pido disculpas por la tardanza en contestar.

Un abrazo enorme,

Margarita

Piedad dijo...

Hola, Margarita.
Paso a saludarte y a agradecerte tu comentario en mi blog y todo lo que en él dices, pues para mí también fue un placer poder contar con vuestra compañía, lo malo de esto fue que no pude estar por vosotras físicamente aunque sí lo estuve con el pensamiento
Espero poder leer pronto otro de tus relatos, así que cuando acabes con la brocha tendrás que empezar con la pluma jaja.
abrazos.

Piedad.

Margarita dijo...

Hola Piedad. Disculpa la tardanza en responder, amiga, esto se está convirtiendo en una mala costumbre, jeje. Te mereces todo lo que te dije y el éxito con tu libro de cuentos. Eres una gran persona y es un gusto contarte entre mis amigas. Jajaja, bueno, estoy a punto de graduarme como pintora…de brocha gorda, conste. Gracias a Dios solo me queda el recibidor, el comedor y un distribuidor, y ya estaré. Esta semana acabaré. A ver si puedo coger la pluma este finde y así escribo una de las historias que rondan por mi cabezota, aunque me temo que esté algo oxidada.

Un abrazote,

Margarita

Julio Díaz-Escamilla dijo...

Felicitaciones para ambos (para ti y para mí). Me he topado con una excelente narradora. Enhorabuena (para ti). Un abrazo.

Margarita dijo...

Muchas gracias, Julio. Ha sido una inyección de ánimos para seguir aprendiendo, para seguir escribiendo. Y una suerte que te hayas detenido en mi blog, porque así he podido conocer tu magnífico trabajo y tu impresionante y admirable curriculum. Un honor.

Un beso,

Margarita