sábado, 23 de abril de 2011

La espera



Ahora, diez años después, volvían a coincidir. Rosalía, la gran dama, cubierta de sedas y perlas, cuya generosidad no va más allá de arrojar unas monedas al cepillo parroquial; Clara, la segunda en esta particular santísima trinidad, conocida por andar descalza, llevar las manos sucias y tener el alma limpia; y Tomás, el difunto, cuya mayor virtud fue convertirse en el eje de ambas mujeres. Todo transcurre ante mi atenta mirada de observador oculto y silencioso. Observo y espero.

Rosalía acaba de asistir a misa de difuntos, que ha dedicado en secreto a su esposo. Porta un gran ramo de rosas con la intención de depositarlo bajo el olmo donde está enterrado los restos de Tomás, como hace cada aniversario en los últimos tres años. Clara está a punto de socorrer a un vagabundo que pide limosna sentado a la puerta de la iglesia. Hay quien recoge chuchos abandonados, Clara no se conforma con ello, su espíritu de buena samaritana también le hace relacionarse con ese tipo de seres. Observo expectante.

Las miradas de ambas mujeres se entrecruzan y a Clara le sobreviene un recuerdo punzante: la última vez que coincidieron en aquel lugar. Posee la facultad de trasladar su espíritu y ver más allá del tiempo, como una mera espectadora. Rosalía y Tomás caminan cogidos de la mano por el pasillo de la parroquia, conducidos por la marcha nupcial hacia la puerta. Clara espera, tras haber recorrido la distancia que separa su mugrienta cabaña del pueblo, arrastrando su jergón, al que prende con gasolina y una cerilla, y que ahora arde en mitad de la plaza. Tomás se adelanta hasta quedar frente a ella, la contempla a través del fuego, el mismo fuego que los había consumido, ahora los separa. Franquea las llamas y la toma abruptamente del brazo para increparle: «Debiste tomar lo nuestro como un juego. Estuvo bien mientras duró. ¡Lárgate y déjame en paz!». En aquel  instante para Clara, la luz se torna en tinieblas. Observo y sonrío.

Un dolor en el pecho la regresa al presente. Cada mujer sigue a lo suyo por la misma vereda: Rosalía recorre la distancia que la separa del olmo. Clara va detrás a una distancia prudencial escoltada por el vagabundo; transita por la polvorienta senda que la lleva a su cabaña. La acompaña también el espíritu de Tomás, que desde su muerte se ha convertido en un alma en pena; es su sombra. Al abrir la puerta, Clara vuelve a sentir cómo aquel maldito día llegó con el alma cosida a los pies. Puede ver la raída manta de su mascota en el suelo de tierra, sobre la que se deja caer con todo el peso del desengaño, para a continuación abrazarse a su perra, en silencio. Permanece así dos días, con la mirada fija, sin comer ni beber, apenas respirando. Observo y aguardo.

El vagabundo acaricia el hombro de Clara, que se ha quedado varada bajo el dintel de la puerta. Entran. Ella le ofrece pan, queso y vino; bendicen los alimentos y comen. Después, la mujer le pregunta, algo intranquila, si lleva consigo la piedra, la que no es de este mundo. Él la extrae de su zurrón y la deposita sobre la mesa. Clara se siente aliviada. Disponiéndose a lavar la loza, toma el cubo de hojalata para traer agua del pozo y un escalofrío recorre todo su espinazo, paralizándola. Observo oculto.  




La visión la transporta a los aciagos acontecimientos del pasado y se ve abrazada a su perra, sobre la manta, inerte. Su mirada recorre las paredes de la estancia, de pronto repara en la soga que cuelga del cubo en un rincón olvidado y estalla en llanto, inconsolable. Se incorpora, deshace el nudo de la cuerda y, con ella en las manos, encamina sus pasos hacia el olmo viejo que queda a pocos metros de su cabaña. Los sollozos infinitos quiebran el silencio. Quizá una mujer más experimentada no hubiera caído bajo el influjo de palabras de amor empalagosas y manidas, tan atávicas como el mundo, cómo con las que Tomás la engatusó y que repetía constantemente hasta varios días antes de su boda: «Para mí no existe otra mujer en el mundo. Te amaré hasta el día de mi muerte y, aun después, nada ni nadie nos podrá separar». El amor es un sentimiento salvaje, capaz de esclavizar y destruir. Tomás era un hombre ingenioso, brillante y perverso, pero ella lo había advertido tarde. Anudó con determinación la soga en una de las ramas a la que había trepado, pasó el ojal del otro extremo de la cuerda por su cabeza y, sin titubear, saltó, quedando colgada con el cuerpo balanceándose sin control, como una muñeca de trapo.  Observo triunfante.

No siempre conseguimos nuestros objetivos, por más empeño y paciencia que pongamos en alcanzarlos, Clara y un servidor en aquella ocasión fuimos fieles paradigmas de ello. Por el sendero apareció una silueta masculina con ropajes desgastados que identifiqué inmediatamente, de mala gana. El entrometido sacó de su zurrón una piedra sagrada, la colocó sobre las palmas de sus manos y las elevó mientras entonaba unos salmos. En ese mismo instante una luz dorada rodeó a Clara y la descendió de su improvisado patíbulo con suavidad, hasta depositarla sobre la hierba. A los pocos segundos la mujer inspiró de nuevo, recuperándose por entero minutos más tarde. La revivida acogió en su casa a aquel vagabundo celeste, quien le reveló el destino por el cual había  sido enviada a este mundo y la instruyó para desarrollar el don que hasta ese entonces permanecía adormecido en su alma. Clara desplegó conocimientos arcanos, sanadores, que puso al servicio de sus semejantes. Observo y espero.

Los hombres son los seres más contradictorios e imprevisibles del Universo. Tal vez sea ese el motivo que hace de este planeta un lugar tan excitante y deseable, hasta el punto de desencadenar batallas para alcanzar su dominio. 

Tan pronto  hubo finalizado la decepcionante luna de miel, Tomás notó una honda angustia, un terrible vacío y un creciente apetito por Clara que no era capaz de saciar de ninguna manera. Mil veces anduvo el camino a la cabaña y mil veces regresó sin crédito, hambriento y enfurecido. No le frenaron ni las habladurías del pueblo ni los  reproches de Rosalía. En vano trató de silenciar su alma en el aguardiente y sofocar sus ganas en mil mujeres, con cada paso enmarañaba más las circunstancias. Tomás y Clara estaban atrapados en un laberinto de pasiones del que no podían hallar la salida. «¿Tan difícil te resulta creer que te amo? ¡Eres tan terca como hermosa!», exclamó él, desesperado, una noche a la puerta de la cabaña. «¡Vuelve a tu puta y triste vida hasta que se te lleven los demonios!», fue la maldición que obtuvo por respuesta. En ese mismo instante la sanadora, horrorizada, se tapó la boca con las manos, pues tenía la certeza que esas palabras lanzadas por ella se convertían en una invocación imposible de deshacer. Observo furioso.

Son muchas las ocasiones en las que los seres humanos dicen aquello que no sienten, espoleados por el dolor, la decepción o cualquier sentimiento negativo al que estén sometidos. Tomás murió esa misma noche, nadie intervino, nadie impidió que su cuerpo se balanceara en aquel viejo olmo hasta que expiró. Desde ese instante su alma no se había apartado de Clara. De algún modo había culminado su deseo. Y, ahora puedo verlo satisfecho, triunfante, a la espera de poder reunirse con la mujer amada, a su vera en la mesa, mientras ella le pregunta al vagabundo por su piedra. Tomás ansía el reencuentro ajeno a su condición de instrumento fallido, ajeno de su procedencia de condenado y de su destino, al que regresará de mi mano: al averno. Todavía desconoce que fracasó en la misión infernal que se le había confiado, su ineptitud para arrastrar al alma celestial de Clara hacia nosotros y el atroz castigo que pagará por ello. 

El ángel percibe mi presencia, toma la piedra y comienza su ritual para resguardar a Clara. Una luz dorada envuelve al vagabundo y a la sanadora.  Él está al tanto de mi misión y abraza a la protegida contra su pecho impidiéndole que mire, escatimándole sufrimiento. 

Terminó mi espera. Tomás, ahora puede verme. Me reconoce y su cara demuda. 

Dejo de observar e intervengo.


32 comentarios:

  1. Querida Margarita, has tardado en escribir un nuevo cuento, pero ha valido la pena la espera!
    Me ha gustado mucho cómo has ido describiendo la historia, con intriga, misterio, con trazos de amor y odio... para terminar ¡en los infiernos!
    Tus finales siempre son geniales y el de este cuento también lo es.
    Te felicito, amiga.
    Y ahora a pensar en el próximo...

    Un abrazo grande
    Conchi

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  2. Margarita, valió la pena esperar este nuevo relato, la historia que cuentas bien podría ser real, cuando la leía así me la imaginaba, me gusta mucho como escribes, no dejes de hacerlo.
    Un abrazo.
    Rosa.

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  3. ¡Clap! ¡Clap! ¡Clap! Y muchos clapes más.

    Es el mejor cuento que te he leído últimamente. Tu lenguaje ha ganando en madurez y se advierte en la trama una espiritualidad sutil que resulta bienvenida en este tipo de historia; tiene profundidad y párrafos decididamente poéticos, detalles que hacen de este cuento una pieza distinguida dentro de su género.

    Te felicito.

    Un abrazo grande.

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  4. ¡Por fin! Ya me estaba entrando el mono por leerte.

    Como ya te han dicho, y a pesar de ello voy a repetirlo, ha merecido la pena esperar.

    Estoy de acuerdo con Turkesa en que la poesía ha entrado en el texto embelleciéndolo.

    En esta ocasión ha sido un verdadero placer leerte, no es que antes no lo fuera, pero este texto tiene algo que especial, o es la espera.

    Un abrazo
    Jesús

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  5. Margarita, vaya relato!! amor, pasión, intriga... me ha gustado.
    A por el próximo, no dejes de escribir que lo haces fenomenal.
    Un beso
    Roser

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  6. Tal como te dicen, ha valido la pena esperar. Has escrito una historia bellísima con todos los ingredientes para atrapar al lector: amor, odio, misterio y espiritualidad.
    Tres veces la he leído, pues al llegar junto a la foto de tu perfil me distraía contemplando tu serena belleza. ¡Mira que eres guapa, niña!
    Bueno a lo que iba: que en la última vez me he detenido en una frase que creo se te ha pasado ponerla en plural:
    "el olmo donde está enterrado los restos de Tomás"
    Creo que querías decir el olmo donde están enterrados los restos de Tomás.
    Te felicito y te animo a escribir más seguido: las esperas son tediosas, y ha pasado mucho tiempo desde que leí tu último cuento.
    Un beso fuerte.

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  7. Amor, desamor, misterio y ese desconcertante final :-) Lo tiene todo, y aderezado con un estilo impecable. Felicidades, guapa! :-)

    Besos!

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  8. Hola, Margarita, vine a retribuirte la visita y me encontré con un blog muy cuidado y con una entrada que da cuenta de una excelente relatista. Si me permites, voy a quedarme como seguidor, así estamos en contacto.
    Te dejo un beso.
    Humberto.

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  9. Margarita, no sé qué decirte que no te hayan dicho ya porque coincido en todos los comentarios, solo felicitarte porque ha merecido la pena esperar esta espera llena de intriga, amor y desamor... Ya digo yo que bien podrías publicar un libro con todos estos relatos...
    Abrazos.

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  10. Yo, después de la última línea, dejo de leer y te aplaudo, Margarita.

    Pienso que, tras muchos días de ausencia, has escrito un fantástico relato; te felicito, amiga.
    Un fuerte abrazo.
    Mián Ros

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  11. Margarita gracias amiga por su visita y su lindo comentario su blog es fabuloso no solo haces buenas fotos, escribe de maravilla feliz fin de semana


    Un cordial saludo desde…
    Abstracción textos y Reflexión.

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  12. El rodaje de las palabras, conduciendo los ojos del lector, lo llevan y traen en varios tiempos del pasado y del presente fabular. Qué suerte tienen tus personajes a los que sólo has observado y organizado escrituralmente. Estupenda narración.
    Un abrazo.

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  13. Vengo a decirte que quiero agradecer tus visitas, amiga, siempre allí, siempre puedo ver tus letras aunque se espacien en el tiempo. Muchas gracias por todo, amiga,

    Te quiere,
    Blanca

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  14. Hola Margarita!! Bueno acá estoy siguiéndote. Como de costumbre apurada, te prometo que en la semana me hago un ratito y te leo.
    Quería seguirte así no se me pasa.
    Un beso enorme.
    Aldhanax

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  15. Hola Conchi. Cuánto tiempo ha pasado sin responderte; disculpa, amiga. Sí, últimamente estoy tardando bastante en escribir. He estado liada y algo desanimada. A ver si soy capaz de volver a pillar el ritmo; me gustaría. Me alegro que hayas disfrutado con la lectura de mi cuento. La intriga y el misterio me pueden, jaja. Me alegro que me digas eso sobre los finales, a veces pienso que no van a gustar, porque muchos son algo duros.

    Gracias por la lectura y tus observaciones. Es un gusto contar con ellas.

    Un beso,

    Margarita

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  16. Hola Rosa. Me alegro que así te lo parezca y disculpa por tardar tanto en contestarte. No tengo remedio, jeje. Yo también tuve esa sensación al escribirla, sentí a los personajes y la situación como si fueran reales. Muchas gracias por tus palabras de aliento, amiga, intentaré seguir haciéndolo.

    Un beso,

    Margarita

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  17. Hola Turkesa querida. Guau, vaya, me dejaste sin palabras. Por eso no he podido contestar hasta ahora, jajaja. Gracias, mil gracias, amiga. Tú que me ves con buenos ojos. Aunque siempre nos anima pensar que ha gustado nuestro trabajo. Qué más puedo decirte, que es para enmarcarlo y leerlo esos días que lo ves todo gris.

    Un besote,

    Margarita

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  18. Hola Jesús. Disculpa por lo que suelo tardar también en contestaros. Siempre me propongo ir al día, pero luego… Muchas gracias, por ser tan generoso en tu comentario y estar siempre ahí.

    Pues no suele aflorar la poesía cuando escribo, así que si así os parece a ambos, a mí me alegra mucho. Pues no sé, para mí sí es especial, qué voy a decir si es mi niño, o será la espera, pero, aun así espero no tardar tanto en subir el próximo, jeje.

    Un beso,

    Margarita

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  19. Hola Roser. Me alegro que te haya gustado. Últimamente escribo poco, pero trataré de enmendarme. Muchísimas gracias por leerlo y dejarme este comentario que me llena el ánimo.

    Un beso,

    Margarita

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  20. Margarita

    Me encantó este relato.

    La descripción de los personajes, principalmente su aspecto psicológico, la relación entre ellos,la trama y el final me parecieron muy buenos.

    Bien redactado, de lectura fácil que atrapa la atención del lector.
    Te felicito.

    Un abrazo.

    Juan Antonio

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  21. Margarita, que bello cuento el que compartes, es un placer leerlo y deleitarme imaginando la escena. Te dejo un beso, cuidate.

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  22. Hola Juan. Me alegro que así te lo parezca, amigo, y disculpa la tardanza en contestar. El amor, en todas sus facetas siempre nos sigue llamando la atención, es cierto. Gracias por tus amables piropos, amigo, en estos momentos me vienen de perlas :). Ya arreglé ese yerro. Cuando cambias algo en una frase, luego pasan estas cosas porque se te pasa por alto. Gracias. Pues se intentará, la verdad es que últimamente escribo de higos a peras, pero a ver si me enmiendo.

    Gracias por estar siempre ahí, amigo.

    Un beso,

    Margarita

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  23. Hola Ana. Gracias a ti por pasar y leer mi relato, si encima te gustó y te dejó esa impresión, me hace muy feliz :). Últimamente estoy algo retrasada en agradeceros las lecturas y comentarios tan importantes para mí, pero espero que disculpes la tardanza.

    Un beso, guapa,

    Margarita

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  24. Hola Humberto. Me alegro que te hayas llevado esa grata impresión. Y te agradezco mucho tus palabras. Por supuesto, será un placer para mí contar con tus lecturas y comentarios.

    Un beso,

    Margarita

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  25. Hola Piedad. Me alegro mucho que te haya gustado. Y me gusta contar con tu opinión. Pues igual me lo pienso, amiga. Soy un poquito dejada, pero pensaré en esa posibilidad seriamente. El no ya lo tenemos.

    Te mando un abrazo grande,

    Margarita

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  26. Hola Mián. Disculpa la tardanza en contestarte, eso lo primero. Muchas gracias por tus amables palabras y por tus lecturas. Es un gusto contar con tu opinión, amigo.

    Un beso,

    Margarita

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  27. Hola José Ramón. Muchas gracias por tus amables palabras, y me da gusto saber que así te lo parece. Es una inyección de ánimo para seguir la que recibo. Gracias mil.

    Un beso,

    Margarita

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  28. Hola Julio. Caray, muchas gracias por tu favorable opinión, para mí es un honor que así te lo haya parecido. Muchas gracias. Es un gusto que hayas leído y comentado mi relato :).

    Un beso,

    Margarita

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  29. Hola Blanca. Últimamente se han espaciado demasiado, amiga, pero tú sabes el porqué. Pero le pongo el remedio enseguida, porque ya estaba extrañando el mundo bloguero y me dais mucha fuerza y ánimo al venir a leer mis relatos y dejar constancia de vuestra opinión, igual que me sucede al leer vuestras entradas. Compartir lo que a uno le gusta con la gente que también siente lo mismo es una bendición, amiga.

    Un beso grande,

    Margarita

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  30. Hola Aldhanax. Qué gusto me dio verte por mi casa. Gracias por esta alegría. Cuando quieras y puedas, aquí serás muy bienvenida, amiga. Yo también tengo pendiente pasarme por los blogs amigos, según vaya pudiendo hacerlo.

    Un besazo,

    Margarita

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  31. Hola Juan. No sabes cuánto me gustó leer tu favorable opinión de mis personajes y el relato. Me alegra que te haya gustado. Te agradezco mucho que me hayas dado el fundamento de tu opinión, es un estímulo para seguir escribiendo. Gracias mil.

    Un beso,

    Margarita

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  32. Hola Poetiza. Me dio gusto verte por aquí. Muchas gracias por tus amables palabras y me alegro mucho de que mi relato te haya gustado.

    Un beso,

    Margarita

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Gracias por tu visita y por dejarme tu opinión. Ellas son las que dan sentido a este blog :)